Leyendo el suplemento Radar de Pagina 12, del domingo antes pasado.. Me entero que saldrá otro libro más sobre los Beatles y su lado más “oscuro” o no tan conocido o derechamente turbio, que es lo que en definitiva, vende. Es tanto lo que se ha dicho y escrito sobre ellos, que en realidad no sé entusiasmarme con nuevas que en el fondo son más de lo mismo, pero contadas por otro mequetrefe o pelafustán que pasaba por el lugar.
Ciertamente que sobre un grupo musical que lo cambio todo y del cual hasta nuestro días hay grupos que pretenden vivir de su estela, nunca será mucho lo que se diga o escriba. Siempre habrá interesados en saber más y más.
Para mi, sus canciones me llevan de un solo viaje a mi infancia mas feliz. Escuchar canciones como: Yesterday, Michelle, Girl, In my Life, Eleanor Rigby, Here,there and everywhere, A day in the life, Sgt.Pepper’s o Come together; Es lo mismo que abrir
una ventana en el tiempo, que me permite nuevamente estar con mis amigos y amigas de mi niñez. Escuchar sus voces y risas, jugar esos partidos interminables de horas y horas. Conversaciones sobre nuestros sueños y temores, nuestras fantasías y realidades (tristes muchas de ellas), nuestras escapadas y también nuestras escondidas. Es volver a sentir el sol pegando fuerte en los veranos en nuestra calle, es volver a oler el aroma de los Acacios en flor en la Primavera.
Una triste coincidencia se da en el echo de que junto con el final de mi niñez (12 años) el grupo también termina. Ese año definitivamente algunas cosas cambiaron y el cambio no fue bueno, no señor.
Sus canciones durante mucho tiempo las negué, no fueron escuchadas y es más hasta las rechace con rabia. Pero a medida que los años fueron pasando y la sensatez se hizo presente (nunca lo suficiente), volví a escucharlas con alegría y lagrimas.
Hoy son un remanso, un refugio donde me escondo cuando las cosas no están del todo bien y quiero estar mejor. Me permiten recobrar lo mejor de ese niño que soñaba mucho, me permiten recobrar a los mejores amigos que tuve nunca y con los que fui creciendo, muy a pesar nuestro. Permiten que me mire de nuevo al espejo con alegría, aunque sea un por un rato.
La verdad es que no necesito leer nada más de ellos. Ellos ya hicieron lo suficiente y es mejor que descansen. Gracias muchachos. Por que en la vida hay que ser agradecidos de aquellos que nos dieron lo mejor o nos dieron alegrías.
Y ahora escuchare “The long and Winding road”y volveré a conversar con esos locos a los que hace ya tanto que no veo o talvez un nuevo partido para calentar un poco el animo.